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Efectos de las inoculaciones contra COVID-19 en personas con problemas de disfunción inmune

Updated: Jan 7


El 28 de diciembre fue publicado un estudio en la revista médica Journal of American Medical Association, por Sun y colaboradores (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34962505/) que me pareció muy importante y que, además, refuerza mucho de lo que ya hemos dicho en este canal: el hecho de que no se hayan realizado estudios sobre los efectos de las inoculaciones contra COVID-19 en personas con problemas de disfunción inmune (VIH, cáncer y problemas autoinmunes, por ejemplo). Recuerden que los ensayos clínicos de fase 3 excluyeron a personas con comorbilidades como cáncer, VIH, autoinmunidad, problemas crónicos hepáticos y renales, etc. En ese sentido, no se podía simplemente asumir la postura de “son seguras y efectivas en personas con estos padecimientos” ya que simplemente no se contaba con esta información. Era (y es) irresponsable recomendar la inoculación a personas para las cuales no se contaba con ningún tipo de estudio serio sobre cuál sería la efectividad y la seguridad de estos productos.

En el artículo que hoy comparto con ustedes, Sun y colaboradores investigaron, con un estudio epidemiológico de cohorte retrospectivo, a 664,722 pacientes de 34 a 66 años, que recibieron al menos una dosis de la inoculación contra COVID-19, y encontraron que las personas con disfunción inmune eran más probables de tener COVID-19 después de la vacunación y la enfermedad era más severa que en comparación con personas que no tenían problemas del sistema inmune.

La incidencia (casos nuevos o “infecciones de ruptura” también llamadas “breakthrough infections” en inglés) de COVID-19 post vacunación antes de la variante Delta fue de 2.2 por 1,000 personas-mes entre personas “completamente vacunadas” e incrementó en este grupo cuando comenzó a ser dominante la variante delta (7.3 por 1,000 p-m). Las infecciones de ruptura eran más comunes en personas de mayor edad y en mujeres, y las personas con VIH, artritis reumatoide y transplante de órganos tenían una tasa de infecciones de ruptura más altas (de 1.2 a 2.16 veces el riesgo de que ocurriera COVID-19 post vacuna). “Escondido” entre la información suplementaria, se puede ver que el riesgo de infectarse post-vacunación es ligeramente más alto en personas con compromiso inmune, pero el riesgo de morir de COVID-19 es cerca de tres veces más que el de personas sin problemas inmunes.

Por otro lado, aunque no era el objetivo del estudio, en los datos que presentan se puede ver que se dieron 2,800 hospitalizaciones por COVID-19 entre las más de 600,000 personas vacunadas en los primeros seis meses post-inoculación, y 148 fueron casos muy serios que requirieron ser entubados o que murieron. Estos resultados dejan claro que no podemos decir que las inoculaciones protegen de enfermar y de morir, como se ha dicho. Claro, podrán decir que son pocos casos (representan el 0.47%) los hospitalizados de ese total de vacunados, y representa el 0.02% el número de intubados/muertos, pero les recuerdo que esa es exactamente la tasa de letalidad del virus sin las vacunas.

Los hallazgos del estudio significan que las personas con problemas inmunes tienen mayor riesgo de tener COVID-19 después de la vacuna y que sería mejor que utilicen “intervenciones no farmacéuticas” (es decir, que las vacunas incrementan su riesgo de COVID-19, como ya hemos explicado en este canal ). Desafortunadamente, no realizaron un comparativo de la incidencia de las infecciones post-vacunación y de la incidencia de reinfecciones en no inoculados, para comparar el riesgo (y la efectividad) de las inoculaciones vs. la inmunidad generada de manera natural después de la infección, pero dada la evidencia que día a día crece, podríamos predecir que hubieran sido menos los casos de reinfección incluso en personas con disfunción inmune que ya hubieran contado con inmunidad natural. Otros estudios, si se realizan, permitirán abordar esta posibilidad.


Como es costumbre ya en todos los estudios que encuentran algo que se desvía de la narrativa oficial, los autores concluyen que estar completamente vacunado se asocia con un riesgo reducido de infecciones de ruptura que tener una sola dosis (recordemos que el concepto de “completamente vacunado” parece bastante flexible, pero en este caso hablaban de dos dosis), pero también concluyen que incluso con la vacunación completa, la gente con problemas inmunes tenían un riesgo muy alto de tener COVID-19 post vacuna, que los que no tienen estos problemas inmunes.

Espero que esta información les sea de utilidad y les mando saludos,

Karina AW




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